En la mayoría de los casos, sí. La lactosa (el azúcar natural de la leche) se elimina en gran medida durante el proceso de producción de Immunocal, quedando menos del 1% de lactosa remanente. Por este motivo, a nivel de etiquetado y uso común, puede considerarse un producto “libre de lactosa” o con contenido residual muy bajo.
Aun así, conviene interpretar este dato con sentido común: la tolerancia puede variar entre personas según su grado de intolerancia y su situación digestiva. Si alguien es especialmente sensible, lo más prudente es:
- Empezar con una cantidad menor y valorar tolerancia.
- Mezclarlo con un líquido suave (agua o bebida no ácida) y a temperatura ambiente.
- Evitar líquidos calientes o muy ácidos, para respetar la naturaleza “no desnaturalizada”.
Y lo más importante: ser intolerante a la lactosa no es lo mismo que ser alérgico a proteínas de la leche. Si hay duda, revisa la pregunta siguiente, porque el criterio cambia completamente. Para pautas prácticas de preparación, consulta Cómo tomar Immunocal.

