Sí. Para respetar la naturaleza no desnaturalizada de Immunocal (y conservar su integridad bioactiva), conviene evitar dos extremos: líquidos calientes y líquidos muy ácidos. El calor puede alterar la estructura de proteínas sensibles y ciertos componentes del suero; y una acidez elevada puede afectar la estabilidad de algunas fracciones proteicas.
En la práctica, lo más recomendable es mezclarlo con agua a temperatura ambiente o con bebidas suaves (poco ácidas), especialmente si estás empezando o si quieres valorar tolerancia. Por ejemplo, una opción sencilla es agua o leche fría/templada (sin calentar). Si necesitas una guía completa con ejemplos, combinaciones seguras y “errores típicos” que conviene evitar, consulta Cómo tomar Immunocal.
Si tu objetivo es entender el “por qué” científico de estas recomendaciones (no es capricho), puedes ampliar en Página científica, donde explicamos cómo el procesamiento y la preparación pueden influir en el estado natural de las proteínas.

